Aitor Egurrola
Cuando, a comienzos de 1995, Alfonso Vázquez entró en mi despacho, no podía sospechar que -allí y entonces- se iniciaba una relación de estrecha colaboración que ha marcado indeleblemente los diferentes proyectos que me ha tocado gestionar. Y lo ha hecho aportando tres descubrimientos que quiero destacar:
- Las relaciones personales entre sus miembros resulta ser la tecla más poderosa para cambiar una organización. Emoción vs Sistema. ¿Gerentes o psicólogos? (¿o psiquiatras?)
- Cuando ostentas el poder y estás convencido (o te ayudan a estarlo), se pueden cumplir los objetivos de la empresa al mismo tiempo que utilizas ese poder para aportar acciones que, en su medida (“pequeñita”), ayudan a transformar este puñetero mundo en algo más justo. Existe una vía intermedia.
- Se puede hacer esa consultoría especial (humana y amiga) que define a HOBEST, manteniendo los pies en el suelo y generando –como quien no quiere la cosa– casos prácticos de éxito que se imparten en prestigiosas universidades de nuestro entorno.
Un abrazo,
Aitor Egurrola

