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Alfredo López Ferrer

Alfredo Lopez Ferrer

Si alguien me pidiese que destacase la parte más importante de la aportación del trabajo de HOBEST con el Grupo SEM no sabría donde buscar. En nuestras estanterías no hay un archivador con un estudio pormenorizado cogiendo polvo, en nuestro servidor no hay un archivo PDF lleno de gráficos muy bonitos, ni siquiera tenemos un diploma colgado en la pared que dice que ellos también estuvieron aquí.

Cuando empezamos a trabajar juntos SEM disfrutaba de los privilegios de una empresa familiar asturiana del sector metal. Privilegios que permitieron a la empresa, nacida en el año 1956, consolidarse en su entorno. Estos privilegios se convirtieron en nuestros mayores limitantes para crecer en nuevo escenario, un escenario que ahora sabemos globalizado.

Hobest, a través de Alberto Echeandia (es increíble lo familiar que se volvió ese apellido para todos nosotros), nos aportó principalmente CAPACIDAD. Capacidad para analizar nuestra situación, para descubrir nuestros aciertos y nuestros errores. Capacidad para elegir nuestro destino por encima de nuestras limitaciones.

Alberto nos ayudó a vivir la paradoja de saber apoyarse en la solidez, que la estructura familiar le da a la compañía para la toma de decisiones, buscando superar la propia estructura de familia y dotando a la compañía de capacidades de gestión ajenas al entorno familiar. Para conseguir que las decisiones de  los propietarios (de los accionistas) se realicen en unos parámetros que permitan a la compañía competir en situaciones de mercado bien favorables o bien de crisis (como es el caso actual).

Alberto nos enseñó a superar las limitaciones internas que nos ponemos los asturianos, limitaciones para no abordar nuestro miedo a salir de nuestra región y de nuestro país en busca de las oportunidades de nuevos mercados menos saturados. Apostar en Asturias por trabajar para el exterior, bien de forma directa o bien siguiendo la estela de compañías nacionales que tiene esa exigencia, es romper con nuestra tradición, la de nuestra gente y la de nuestros empresarios. A nosotros nos ha tocado pensar en grande y no tener miedo a crecer más allá de los límites que podemos controlar desde nuestro sillón, a buscar nuevas formas de gestionar y controlar realidades que están lejos de nuestra influencia, lejos de nuestros ojos. Hemos tenido que aprender a creer sin ver, a moldear sin tocar, a crear si conocer.

Y por último, nos ayudó a superar nuestra pertenencia al sector del metal, es decir a ir más allá del paraguas de nuestra fábrica (la de los asturianos, nuestra ENSIDESA), que algún día dejará de ser nuestra (ARCELOR MITTAL), y a buscar a los clientes que por todo el mundo necesitan de nuestros servicios sobre el acero. Clientes que nos permitan construir una estructura empresarial fuerte en la región que por sí misma sea necesaria para ellos y que pueda vivir, si fuera necesario, sin la protección de nuestra, que ya no lo es, ARCELOR.

Gracias a Hobest en SEM descubrimos la manera de convertimos en una organización distinta, basando nuestra capacidad para crecer en nuestra capacidad para creer en las personas, creer en nosotros mismos. El cambio empieza por cada uno, y hoy hemos decidido ponernos a caminar.

Personalmente Alberto supuso un antes y un después en mi carrera profesional (lo llaman así porque estamos todo el día corriendo, ¿verdad?). Todo cambio en una organización necesita un líder, y SEM no iba a ser distinta. Alberto me ayudó a descubrir que yo podía desempeñar esta labor, que yo podía dirigir este nuevo proyecto que permitiese a la compañía evolucionar confiando en las personas.

Gracias a Alberto descubrí mi capacidad para aportar visión al proyecto, pero lo más importante es que gracias a él descubrí mi misión en esta aventura. Gracias

En Gijón, a 17 de mayo de 2010

Alfredo López Ferrer

Director General de SEM