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La perplejidad del directivo

24/09/2006
— archivado en:

Alfonso Vázquez |Lanbide, Hetel | 2006


Autor:
ALFONSO VÁZQUEZ
Editado en:
Lanbide, 2006, Hetel
Incluye en otros idiomas:
Agintedun karguak, noraezean y The bewilderment of managers
Contenido del artículo:

ALFONSO VÁZQUEZ  Septiembre 2006

 Si hoy tuviésemos que rastrear un rasgo común entre líderes y directivos –por supuesto, no confesado salvo en conversaciones privadas– nos encontraríamos con la perplejidad aunque en formatos diferentes: Cinismo, derrotismo, ansiedad, estupefacción… Sencillamente, dirigir, liderar, ya no es lo que solía ser, y ya no lo será nunca.

¿Qué está pasando? El diagnóstico más habitual remite sin cesar a factores externos al propio hecho directivo, llámense globalización, países emergentes, desestructuración social, pérdida de valores, falta de alumnos de ciertas edades en la Educación… pero ahora llega el inexorable momento de mirarse al espejo, de enfrentarse al propio interior de la organización y de sí mismo y preguntarse: ¿Qué ha cambiado tan profundamente para que nos sintamos tan desconcertados? ¿Qué podemos hacer en este mundo que parece escapársenos por todos lados?

El tema no es tan nuevo como nos puede parecer. De Martino califica de apocalipsis cultural la época actual, pero dvirtiendo que no es la primera en la que se produce este fenómeno. Y añade que entre los múltiples síntomas con los que se anuncia un apocalipsis hay uno de importancia estratégica: La destrucción de una constelación cultural provoca, entre otros, un exceso de semanticidad no resoluble en significados determinados. En los últimos veinte años hemos asistido a una espectacular proliferación de conceptos convertidos en moda, entre los que podemos citar la calidad total, el liderazgo, la cultura, los valores, la innovación, la participación... y tantos otros. Su problema –y su trampa- es que, al carecer de significado compartido –tenemos tantas definiciones, y tan contradictorias, de cada uno de ellos como queramos encontrar- cubren el discurso con una capa de modernidad pero velan su contenido, impidiendo la comunicación.